Seguidores

26 ago. 2007

ENGENDROS DEL MUNDO ANIMAL.

Hoy: El escardamango

Existen en el mundo animal, extraños especímenes que habitan a lo largo y a lo ancho de este bendito planeta, generalmente ignorados por la ciencia y por las productoras de ciclos documentales. Las razones de tamaña omisión obedecen pura y exclusivamente al desinterés. El director del multipremiado documental “Mi oveja y yo”, John “Wild” Lann, lo explica con estas palabras: “ he descubierto que filmar un león a punto de capturar su presa concita mas interes en un televidente que un escardamango durmiendo una siesta”. Si bien Lann conoce mucho sobre flora y fauna, mencionar solamente que el escardamango se dedica a dormir la siesta es tener una visión bastante acotada y hasta miope de un animalito con características excepcionales y dignas del mas riguroso estudio.
A modo de introducción diremos que el escardamango es una especie de reptil que habita en zonas tropicales, la mayoría vive en Centroamerica, aunque algunos de ellos fueron deportados al Africa por comportamiento indebido.
El único cientifico que realizó un estudio serio y responsable del escardamango fue el francés Paul K. Suar, quien le dedicó un par de paginas en su voluminosa enciclopedia titulada: “El asombroso mundo animal en seis mordidas, diez picaduras y tres tomos”. Escribe en la pagina 512 de la octava edición lo siguiente: “El escardamango es el único en su especie que defeca una vez por mes, esto se debe a que es de muy poco comer. No porque su organismo no lo necesite (es un animal carnívoro por excelencia), sino porque es muy vago para la caza, por lo que prefiere alimentarse de las sobras que dejan los depredadores. Algunos felinos los toman por tontos, dejan restos de su presa a propósito y se esconden a la espera de uno de ellos para convertirlos en postre. Pero los escardamangos finalmente hacen efectiva su venganza pateándoles el hígado durante el proceso de digestión”.

El sonido que emiten los escardamangos es muy
simpático, similar a un eructo de barra brava, por lo que se ha transformado en el juguete predilecto de los niños en horas de clase: lo esconden debajo del pupitre, presionan su cola, el escardamango se excita y emite una especie de rugido, sobresaltando al docente de turno. Con el tiempo, a medida que van envejeciendo, los escardamangos van perdiendo potencia sonora, los jovenes dejan de interesarse por estas criaturas y se deshacen de ellas para, finalmente, pedirles a sus padres que les compren la Play Station.

Los escardamangos se aparean untándose con una sustancia viscosa que emana de sus filosas dentaduras; tanto el macho como la hembra se lamen mutuamente lo que los convierte en expertos artífices del sexo oral, aunque la hembra, si desea procrear, debe tener especial cuidado en no lamerle las partes pudendas a su compañero ya que el escardamango macho se caracteriza por padecer de eyaculación precoz, lo que lo inhabilita a reproducirse hasta el año entrante (tardan mucho tiempo en reponer su esperma!). En caso de que eso ocurra, la hembra tiene que buscarse otra pareja: muchas hembras escardamangos de vida ligera simulan descuidos de este tipo con el propósito de intimar con cuanto escardamango se les cruce, pero esa es otra historia: mi cuñada no es una escardamango, y sin embargo...

15 ago. 2007

Le arrojó gases lacrimógenos a su marido para que llore!

Betina Reyes de Valles, ama de casa, 54 años, canceriana, 127 de busto, se encuentra demorada en una dependencia policial del conurbano por haberle arrojado gases lacrimógenos a su esposo: "No pensé que la menopausia podía llegar a provocar este tipo de desequilibrios" comentó, asombrado, su cónyuge a la prensa, con los ojos enrojecidos. "Era de la única manera que podía llegar a arrancarle algunas lágrimas a ese maldito insensible!", argumentó Betina en su defensa:"el día que se le murió la madre fué la ultima vez que lo vi lagrimear... no porque sintiera dolor -se apresuró a aclarar- sino porque se la pasó bostezando el muy descarado!" agregó la mujer, visiblemente alterada. Interrogado al respecto su marido respondió: "Y, bué, la verdá es que los velorios me aburren!".